Mejores prácticas para crear y distribuir conocimiento en la organización

Actualizado: feb 25

Es sabido que el conocimiento da autoridad y una cierta forma de poder a quien lo posee. Pero la era del individualismo ha terminado. En la sociedad de la información, en las empresas se ha tomado conciencia sobre lo imprescindible de crear y compartir conocimiento entre todos. Competir no es contrario a colaborar... En todo equipo de trabajo hay un cierto grado de competitividad entre las personas. Unos más y otros menos, pero todos quieren acceder a la información importante, tener canales para ser escuchados, recibir reconocimiento por su aportación, sentir que con ellos/as el equipo es más eficaz... Algunos desean directamente acceder a más poder y ganancia económica. La competitividad, no queda nunca fuera de las dinámicas laborales. La cuestión, si se desea impulsar la colaboración, es como canalizarla de modo que las dinámicas no lleguen a ser destructivas y mutuamente esterilizantes, sino que redunden en mayor eficacia de todos. Y cooperar no es lo mismo que colaborar:

Cooperar: · Mismos objetivos · Pero poco conocimiento de la información relevante · No hay comunicación fluida entre los miembros del equipo · No hay participación en la creación de estrategias

Colaborar: · Mismos objetivos · Todos conocen la información relevante · Se comunican y conocen el trabajo todos · Participan en la creación de estrategias para alcanzar la meta.



Si las empresas quieren ser competitivas, tienen que generar y compartir en su interior, nuevo conocimiento a partir de las experiencias de muchas personas. Como ya mencionamos en La distribución del conocimiento en las organizaciones, no importa cuán inteligentes sean los miembros de un grupo, lo que realmente impacta en la Inteligencia Colectiva y la efectividad de dicho grupo son las dinámicas de interacción entre sus miembros. Sólo mediante buenas dinámicas se tendrá una oportunidad de salir adelante en un entorno cada vez más complejo, dinámico y competitivo. A continuación os dejamos unas pautas o dinámicas de interacción para fomentar una cultura de colaboración, aprendizaje continuo y buena gestión del conocimiento. Los beneficios son palpables: los empleados estarán más implicados en la organización porque enseñar y compartir conocimiento contribuye a hacerles sentir más valorados dentro de la organización; es una actividad que otorga reconocimiento por sí sola. Y también habrá una mayor agilidad y facilidad a la hora de resolver problemas.


  1. Difusión de las mejores prácticas: Puede ser mediante un “board”/poster visual, un blog interno, o vuestra herramienta de comunicación/CRM (Slack, Teams, Salesforce…). Tendrá mejor resultado si se coloca en un lugar frecuentado, sirviendo de recordatorio en el día a día. Lo importante es que la información sea fácilmente legible, digerible y aplicable. Se recomienda también que se revise cada cierto tiempo.

  2. Comidas de aprendizaje/remote coffee: Con la idea de que distintos equipos se enriquezcan unos a otros se junta a gente de varios equipos (de forma formal o informal) para que hablen de que les funciona bien y de cuales son sus mayores “pain-points”.

  3. Wiki interno/Lecciones aprendidas: Se trata de que cada equipo registre en un formato corto e igual para todos, el caso, problema y solución de algo que sucedió en su trabajo. Se puede fijar también una extensión máxima definida (por ejemplo 4 caras) y que sea revisable con autorización de quienes asumen la autoría de este. Este registro/wiki interno tiene un gran valor, ya que revaloriza el fracaso: aquello que no salió como se esperaba. Ante un caso parecido, hay un punto de referencia. La clave esta en tenerlo organizado, de fácil acceso para todos y con un buscador potente (por palabras, temática…). Es importante registrar todo lo que se va aprendiendo y que el conocimiento quede en la empresa.

  4. Charlas internas: Normalmente un recurso poco explorado, las charlas internas son una excelente forma de que una persona con más experiencia comparta casos y su conocimiento con los demás. Esto permite que el resto adquiera habilidades esenciales que están a la orden del día. Lo ideal es salir del equipo de esa área, e invitar a todas las demás. El encuentro resultará enriquecedor porque permitirá que todos conozcan aspectos ocultos del trabajo y la interrelación entre distintas áreas, que, aunque no la tengan presente, siempre existe.

  5. Rotar gente entre equipos: Partiendo de la base de que es bueno tener equipos estables, también puede ser bueno implementar un sistema en el que cada cierto tiempo amplio (meses) alguien se mude de un equipo a otro, para aprender y compartir conocimiento. Esto, combinado con un mentoring interno, es una excelente manera de enriquecer equipos que trabajan con un “know-how” similar. Un estudio de HBR (Harvard Business Review) demostró que el mentoring y las reuniones guiadas entre trabajadores y el equipo de liderazgo ayudan a distribuir el conocimiento entre trabajadores y redundan en mayor eficacia y beneficios para la empresa.


En definitiva, un buen entorno colaborativo puede transformar y aprovechar la competitividad entre las personas. Abre horizontes mas amplios y permite tomar conciencia de las ventajas de la colaboración para el logro de objetivos comunes. Sin embargo, crear un entorno colaborativo exitoso de este tipo requiere conocer al ser humano. Como líderes, empleados, amigos… tenemos que ser conscientes de las motivaciones, fortalezas y debilidades de nuestros compañeros para poder ayudarles a sacar lo mejor de si mismos. Solo las empresas que se preocupan realmente por el capital humano que tienen pueden generar una riqueza duradera.

La Inteligencia Colaborativa está estrechamente relacionada con estos principios. Según Pierre Levy, destacado filósofo y escritor francés, la Inteligencia Colectiva es un nuevo espacio del saber en el cual las inteligencias conectadas dan lugar a una nueva fase de la humanidad, compartiendo saberes y potenciando las capacidades de todos. Se le da renovada importancia al valor de la inteligencia y la experiencia de cada persona, sin importar su nivel educativo. Las redes informáticas (y el cambio cultural y actitudinal: compartir) son los soportes para la construcción de este espacio del saber. Se trata de favorecer la construcción de colectivos inteligentes en los que las potencialidades sociales y cognitivas de cada uno puedan desarrollarse y ampliarse recíprocamente.


Delibera es precisamente una plataforma que ayuda a mejorar (revoluciona) las dinámicas de interacción entre los miembros de un conjunto fomentando la colaboración. Es especialmente útil para el trabajo en remoto ya que permite que la gente tome decisiones y debata de forma conjunta y asíncrona, maximizando la Inteligencia Colectiva de toda la empresa. Permite, además, que todos los miembros de una organización participen en la creación de estrategias para alcanzar las metas comunes. Es, en definitiva, una revolución de las dinámicas empresariales. Si quieres poner a trabajar todas las inteligencias de tu organización de forma ordenada, clara y precisa no dudes en contactarnos.

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