La gestión del conocimiento en las organizaciones

Ante los crecientes cambios del entorno es necesario incrementar nuestro nivel de conocimiento. Se requieren formas mucho más prácticas y operativas de recoger, recrear y difundir el conocimiento que hay en las organizaciones. Muchas empresas de hoy día manejan enormes cantidades de datos. Sin embargo, acumular información no garantiza saber usarla, ni entender lo que está pasando, ni saber hacia dónde ir, y menos en este cambio de época en que vivimos drásticas discontinuidades, muchas oportunidades, pero también amenazas y desafíos.


Lo primero que se transforma es el ejercicio del liderazgo. Antes los líderes resolvían los problemas del día a día fijando las metas y el rumbo de la empresa a medio y largo plazo. Ahora estamos en transición hacia un mundo donde es imposible para una persona o equipo, por muy buenos que sean, saber por sí solos el camino a seguir de manera segura y sistemática. Es necesario, más que nunca, recabar, juntar, mezclar y destilar el conocimiento de todos para superar los importantes retos individuales y colectivos a los que nos enfrentamos. Necesitamos nuevos enfoques, herramientas, espacios y actitudes para asegurar dinámicas inteligentes. El líder, en definitiva, ha cambiado y ya no es el líder de las respuestas, sino de las preguntas. Y esto afecta directamente a la gestión del conocimiento. ¿A qué nos enfrentamos?


  1. Necesidad de combinar especialistas y generalistas

  2. Exceso de información/pseudo-conocimiento

  3. Complejidad e incertidumbre elevadas

  4. Demasiadas opciones

  5. Escaso tiempo de reacción, riesgo paralizante


Todo esto, sumado a la aceleración increíble de la tecnología, reduce el ciclo vital de productos y empresas.



Recogiendo el saber de muchas personas


Para afrontar esta problemática, Pierre Levy, destacado escritor y filósofo, presenta la Inteligencia Colectiva como respuesta y solución: “Nadie sabe todo, todo el mundo sabe algo. Hay que lograr una movilización efectiva de las competencias.” Las ideas, las soluciones pueden surgir en cualquier momento, lugar o persona: empleados, mandos intermedios, clientes, proveedores, colaboradores, amigos, expertos…


Para aprovechar la Inteligencia Colectiva son necesarios nuevos enfoques, herramientas, espacios y actitudes que la promuevan. Los grupos no son siempre inteligentes. El hecho de que tengan personas muy inteligentes no garantiza nada. Lo importante es la dinámica de interacción entre ellas. Mediante herramientas y procesos de Inteligencia Colectiva es como podremos mejorar estas dinámicas de interacción y evolucionar de una sociedad de la información a una del conocimiento, hito necesario para superar los importantes retos personales, profesionales y colectivos a los que nos enfrentamos.


Las sociedades y organizaciones que consigan extraer de manera efectiva lo que sus integrantes tengan en la cabeza serán las inteligentes y maximizarán sus posibilidades en entornos cada vez más difíciles. De la forma de interactuar entre sí de estas inteligencias individuales, de los enfoques, herramientas, espacios y actitudes que se fomenten, dependerá en gran medida el desarrollo de cada una de las inteligencias individuales, (así como el nivel de éxito de las organizaciones y de las sociedades). Conectar inteligencias en la organización crea líderes más inteligentes, personas más capacitadas y motivadas y organizaciones más competitivas.


Hasta ahora se ha resuelto muy bien cómo conectar a las personas para que puedan comunicarse. El problema es que estas herramientas no están diseñadas para una gestión inteligente del conocimiento: un tweet se borra, un blog “entierra” los argumentos, un email genera una cadena que nunca se acaba… Todas estas herramientas organizan las interacciones siguiendo un uso secuencial del tiempo y esto acarrea 5 grandes problemas:


  1. La información relevante acaba enterrándose (“desaparece”)

  2. Hilos de discusión “paralelos” con dispersión, redundancia y confusión

  3. El ultimo en llegar es el ultimo en ser escuchado, lo que habitualmente vuelve a generar redundancia

  4. Los más activos y/o influyentes acaparan y tienden a “silenciar las voces” más pequeñas pero cualificadas

  5. El problema de las “pequeñas muestras” (dos o tres opiniones consecutivas alineadas) crean estados de opinión


Son interacciones que generan información, pero no conocimiento.

A esto se le une las frustraciones de las reuniones de trabajo (presencial o remotas), tanto para el que dirige cómo para quienes asisten:


  • No da tiempo a tratar todo, ni a escuchar adecuadamente a todo el mundo

  • O muy cortas (para el objetivo que se buscaba) o muy largas (para lo que realmente se ha conseguido)

  • Miedo a meter la pata

  • “Beauty contests”, sesgos

  • Se nos tiene que ocurrir todo sobre la marcha, no da tiempo a asimilar, investigar y reflexionar

  • Y además, límites en el número de personas que pueden asistir



El resultado es ruido. No hemos resuelto cómo pasar de: Información a Conocimiento útil a Toma efectiva de decisiones.


Más aún ahora con la digitalización que nos hemos visto forzados a abordar con el teletrabajo, es necesario una herramienta que ayude a poner orden. Las herramientas de gestión de proyectos son para planificar: no resuelven bien la deliberación. Son apropiadas para la gestión de determinados proyectos, pero no para aprovechar la IC de las organizaciones. Por lo tanto, tampoco son la solución.

Para conseguir desarrollar la Inteligencia Colectiva en las organizaciones necesitamos nuevos enfoques, herramientas, espacios y actitudes.


delibera ofrece una solución integral para potenciar la IC en las organizaciones actuando sobre los 4 elementos:

  1. Enfoques: Las plantillas de deliberación que ofrecemos se adaptan en función de la necesidad y objetivo perseguido, ayudando a centrar las aportaciones de las personas en propuestas concretas de actuación.

  2. Herramientas: delibera es una herramienta novedosa de Inteligencia Colaborativa que busca aumentar la Inteligencia Colectiva de las organizaciones para que haya mayor alineamiento, empoderamiento y responsabilidad dentro del equipo. Las aportaciones no siguen el hilo secuencial del tiempo y las reuniones o se evitan o se preparan y desarrollan de forma efectiva gracias a la plantilla especializada en reuniones.

  3. Espacios: Los grupos de trabajo en delibera se organizan por espacios. Todas las conversaciones y debates están ordenados y accesibles desde el espacio del equipo. A estos espacios se invita solamente a la gente necesaria para pensar y decidir (desde un equipo pequeño a una empresa entera).

  4. Actitudes: delibera es una herramienta de Inteligencia Colaborativa que hace cambiar de perspectiva. Se pone en valor todo el conocimiento de la empresa, dando visibilidad y reconocimiento a las aportaciones individuales de las personas, generando transparencia, empoderamiento y alineamiento. El resultado es una empresa más organizada, inteligente y humana.


delibera ordena las conversaciones en torno a los retos prioritarios para la organización. Para poder colaborar de forma eficiente, primero tenemos que establecer cuáles son los retos prioritarios (estratégicos, operativos…). Una vez centrados los retos, podemos pasar a tomar las decisiones. En torno a las decisiones está todo y debemos tomarlas de la manera más informada posible incluyendo todos los puntos de vista necesarios: las decisiones son lo que nos permite avanzar, retroceder o quedarnos estancados, cumplir o fracasar en las promesas.


No tenemos que confundir Inteligencia Colaborativa con una democratización digital completa como la que tienen las redes sociales. La IC, para que sea productiva, necesita una moderación y un liderazgo activo, y no hay que acobardarse por ello. Ese liderazgo requiere reflexión y esfuerzo para obtener el máximo fruto del esfuerzo en común.

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